
Carlos E. Bauza
Ayer tocaron a mi puerta vendiendo ventanas de impacto para la casa y quien lo hacia era un señor muy bien arreglado con su uniforme y su camioneta identificada con el logo de la empresa en la cual trabajaba. Al escucharlo hablar o mejor dicho, al él escucharme responder a sus preguntas enseguida intuyo que era venezolano, él era de Barquisimeto y yo de Cumaná, una excusa perfecta para extendernos en la conversación y tocar el tema de los miles y miles de venezolanos que se han venido a estas tierras a ejercer sus profesiones y oficios de gran interés para la comunidad. En mi caso, ya las ventanas de la casa son de impacto así que aunque no se pudo hacer negociación alguna, por lo menos compartí un buen rato conversando con un compatriota que resulto ser dueño de su propia empresa y como buen venezolano trabajaba arduamente para hacer de ella una empresa exitosa donde su grupo familiar pudieran obtener los recursos para lograr una mejor vida y un mejor futuro para sus hijos. Esta historia se ha repetido durante los últimos meses en los que hemos hecho algunos arreglos a la casa y que desde la empresa que pone los pisos de madera, el aire acondicionado, el handyman y todos los demás han resultado ser venezolanos que junto a sus familias trabajan en sus propias empresas ofreciendo servicios de calidad y altamente competitivos en precios, calidad y servicios a los que habitualmente ya existen en la ciudad.
Hace algunas semana acompañe a una buena amiga que vino de Venezuela expresamente a los tramites de inscripción para su hija en el college. Apenas llegamos al mostrador de admisiones, una muy buenamoza joven nos atendió cordialmente, no sin antes comentarnos que ella también era venezolana como nosotros y que tenia un buen tiempo trabajando para la institución. Se puso a la orden y compartimos teléfonos y correos electrónicos para estar en contacto para cuando llegue el momento de iniciar las clases, la hija de mi amiga pueda contar con ella para cualquier apoyo o consulta. Mientras esperábamos la entrevista final, no dejamos de conversar sobre el tema de como tantos venezolanos han llegado a estas tierras y se han integrado de forma sorprendente a la comunidad que hasta no hace mucho, solo nos veía como turistas o inversionistas, pero nunca como emigrantes. Una realidad que ha superado todo pronostico al calcularse en más de cincuenta mil familias las que cada año llegan al sur de la florida para establecerse. Las ciudades del Doral y Weston ya no tienen la exclusividad de población venezolana, ahora, todas las ciudades y condados cuentan con una población importante de connacionales que a todo nivel se esfuerzan por salir adelante y lograr un espacio en la comunidad que los acogió. Fenómeno que también se repite en países como: Panamá, Costa Rica, República Dominicana, México, Canadá, Colombia, Brasil, Chile, Perú, España, Francia, Reino Unido, Alemania, Australia, Corea del Sur, Japón, Emiratos Arabes, etc.
En términos generales el venezolano es muy buen visto por la comunidad que los recibe, pues aporta, invierte, trabaja y se diluye rápidamente como un ciudadanos mas. Es generador de riquezas y de nuevos puestos de trabajo y cuando de ser un empleado se trata, destaca por su conocimiento y las destrezas que rápidamente lo hacen resaltar y crecer profesionalmente en las áreas donde escogió laborar. Desde el trabajo mas humilde hasta el prestigio de ser el rector de la mejor universidad del mundo, como es el caso del ingeniero Rafael Reif, rector del MIT, Massachusetts Institute of Technology, resaltan por su interés en surgir y lograr lo que en Venezuela se les hizo imposible lograr. Una muestra de que si existe una población venezolana llena de méritos suficientes para triunfar en cualquier lugar que se lo proponga y que cuando las reglas del juego están claras y el imperio de la ley se impone, el éxito está garantizado. En algunas oportunidades les he dicho que yo prefiero ver a miles de venezolanos llenando el mundo con su talento que a miles llenando las morgues del país con sus cuerpos, en especial de esos miles de jóvenes que día tras día son asesinados con total impunidad en una Venezuela que ya dejo de ser el país de lo posible al país del caos, la anarquía y el crimen. Es por eso que hago un llamado responsable a todo aquel venezolano de bien a que emigre y salga del país antes que el destino los alcance y termine cercenando hasta sus propias vidas.
Ahora bien, dada las circunstancias por las cuales atraviesa Venezuela y que dan por sentado que a largo plazo no contaremos nuevamente con un país decente, es fundamental que todos aquellos venezolanos que se encuentran actualmente radicados fuera del país se unan y se conviertan en la sociedad civil activa, participativa y proactiva que no pudo crearse en Venezuela. Qué quiero decir con esto. Tenemos la obligación moral de ser nosotros, los venidos a estos países ya con años de experiencia, en convertirnos en generadores e impulsores de nuevos talentos, permitiendo que todos aquellos venezolanos jóvenes y niños que hoy están llegando puedan contar con las condicionase necesarias para que se integren de forma inmediata a los diferentes entes estudiantiles y se formen como la nueva generación de venezolanos que necesitaremos para un futuro. No sabemos cuando podremos regresar a Venezuela, de hecho no sabemos si seremos nosotros o nuestros nietos quienes puedan regresar a reconquistar la razón del país, pero mientras ese tiempo transcurre, debemos enfocarnos en crear generaciones de relevo con los mas altos estándares y que si regresan o no en un futuro, tengan la capacidad moral, intelectual y económica para hacer de Venezuela la gran nación que todos merecemos.
No podemos darnos el lujo de mirar al costado e ignorar el enorme deterioro moral e intelectual en el que se encuentra Venezuela y como cada una de las nuevas generaciones que nace son peores a las anteriores a tal punto de sufrir un proceso de involución que los lleva al oscurantismo mas profundo que el comunismo necesita para nutrirse. “Ha parir se ha dicho, sigan pariendo y más” lo dijo ayer el dictador Nicolas Maduro, anunciando que en Venezuela caben por lo menos sesenta millones de personas surgidas de las familias jóvenes que se han formado en la revolución. Reingeniería social que basada en el asesinato masivo y el éxodo de la población productiva, deja en manos del comunismo el crear al “Hombre Nuevo” revolucionario y totalmente manipulable por la revolución. ( http://youtu.be/F7UiNzsvZa0 ) Esa es la realidad que muchos no quieren ver, pero que los que estamos de esta lado de la frontera debemos asumir como un reto que no permita que en el tiempo la venezolanidad se pierda dando origen a la cubanía comunista que hoy se impone sin pudor alguno sobre la mente estrecha e idiologizada de los que quedan allá. Debemos formar la generaciones de relevo que en un futuro serán los llamados a reconquistar a Venezuela, ese debe ser nuestro propósito ahora que como emigrantes nos afrontamos a la realidad de desaparecer o perdurar como nación y cultura en el tiempo.
Otro reto fundamental en nuestro propósito como emigrantes es denunciar, perseguir y condenar a la justicia local al chavismo mas recalcitrante, a los enchufados y todos aquellos que viven de los dineros públicos y que hoy como grandes millonarios, testaferros y empresarios enchufados con la revolución, vienen a invertir miles de millones de dólares, comprar conciencias y nombrar políticos que solo tienen el propósito de allanar el camino para que estos delincuentes puedan lavar sus dineros en los países que tanto dicen odiar. Una realidad que busca imponerse brutalmente a riesgo de poner en entre dicho la percepción de honestidad de la comunidad venezolana emigrante. No permitamos que lo que hoy vive Venezuela sea importado a las comunidades que nos reciben, eso daría al traste con cualquier propósito de superación y daría la victoria al despropósito que la dictadura chavista busca implantar en cualquier territorio de su interés. La denuncia temprana es importante para desenmascarar a todos aquellos que buscan aprovechares del boom migratorio para sus propios intereses mezquinos. Denunciarlos y señalarlos es nuestra obligación, así como lo es también elevar las atrocidades cometidas por el chavismo a organismos internacionales, a foros de discusión, a charlas, conferencias y hasta cátedras universitarias que toquen el tema. Solo nosotros podemos hacer llegar a la comunidad el horror que vive hoy Venezuela, solo nosotros podemos hacer que ese horror no pase desapercibido y solo nosotros podremos lograr que tarde o temprano la justicia alcance a todos aquellos que hoy se regocijan con el sufrimiento del pueblo venezolano.
Ver con apatía lo que pasa en Venezuela no soluciona el problema, pensar que porque estamos acá y no allá lo que ocurre no nos alcanzara es un error supremo. Dejar perder la venezolanidad por el simple hecho de emigrar es dejar perder lo que somos y eso nos lleva a la siguiente reflexión. Cómo podemos hacer para unirnos si nuestra idiosincracia es totalmente opuesta al trabajo comunitario. Definitivamente no es fácil pero si es posible, en especial cuando vemos a otras comunidades trabajar en equipo e impulsarse en conjunto por un mejor porvenir. Creo que si tuvimos la fuerza para emigrar y comenzar desde cero en otras tierras, tenemos también la entereza de unirnos y trabajar en equipo con nuestros vecinos, amigos y conocidos venezolanos que quieran integrarse y llevar a cabo la mayor tarea que sociedad venezolana alguna aya enfrentado en la historia, y la cual es asegurarnos en que la venezolanidad no se pierda en el tiempo y que las generaciones de relevo llegado el momento reconquisten la nación que hoy se perdió a manos de la apatía mas extrema. Como venezolanos en el exterior hemos descubierto que nuestro voto no tiene valor alguno, hemos descubierto que nuestra militancia política no tiene valor alguno, Pero hemos descubierto también que si no nos unimos y hacemos lo que debamos hacer el futuro de Venezuela no tendrá valor alguno. Todo depende de ti, solo respira profundo, enfócate y comienza a sumar compatriotas donde quieras que te encuentres para crear tu grupo de apoyo. Conversa con ellos, anímalos y veras que si podemos y si debemos afrontar el enorme compromiso que como venezolanos en el exterior hoy tenemos con nosotros mismos. Qué cosas…

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