

Carlos E. Bauza
Cuál es esa Venezuela de la que el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump nos habla. Cuál es esa Venezuela donde su vice-presidenta, Delcy Rodriguez trabaja muy bien junto al Presidente Donald Trump al punto de considerarla “una persona fantástica” y que “trabaja muy duro para estabilizar el país y arreglar el negocio del petroleo”. Cuál es esa Venezuela donde la principal líder de la oposición Maria Corina Machado es calificada por el Presidente Donald Trump como “una mujer muy agradable, pero sin el apoyo ni el respeto necesario para dirigir el país”. Cuál es esa Venezuela donde el presidente Donald Trump abre el espacio aéreo comercial e invita a los estadounidenses a visitarlo muy pronto. Cuál es esa Venezuela donde los venezolanos con TPS ya no necesitan permanecer en los Estados Unidos porque “su país los espera con seguridad, amor y esperanza”. Cuál es esa Venezuela que yo como muchos otros no identificamos, no percibimos, no conocemos. Permitanme explicarle cual es esa Venezuela que yo si conozco y que sigue presente hasta hoy en día
El sentido común del venezolano es, como dijo Voltaire, “el menos común de los sentidos”. Su ausencia es absoluta, sus impulsos viscerales sesgan su lógica simple haciendo lo obvio un mundo paralelo abstracto solo visible para ellos, dejando afuera toda relación humana básica, de familia, de amistad, de ciudadania y donde la ética y la moral son entendidas según el interés económico, político o religioso en que se muevan. El tejido social en la Venezuela de hoy esta roto, corrompido, inutilizado. Su recuperación no es viable en por lo menos cuatro generaciones y si y solo si, los venezolanos desarrollen la capacidad de una introspección que les permita identificar la justicia, donde no puede haber perdón real sin reconocimiento de la verdad, y la resiliencia moral, al negarse a ser corrompidos por el sistema manteniendo la dignidad propia incluso en la miseria. Reflexión que hizo su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła en su ultimo libro “Memoria de Identidad” y dónde nos decía “El limite impuesto al mal es, en definitiva, la Divina Misericordia”. Su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła sostenía que “el mal tiene una fecha de vencimiento, pero su derrota requiere Justicia y Resiliencia Moral”. Si no sanamos el alma de Venezuela, siendo el alma el tejido social roto, corrompido e inutilizado de hoy en día, cualquier mejora económica sería solo un "barniz" sobre una estructura podrida.
El venezolano de finales de los anos 90 creyó que un simple soldado golpista, los llevaría a disfrutar de un país extraordinario, donde todas sus riquezas estarían a su disposición sin esfuerzo alguno, donde lo tuyo es mio aunque nunca trabaje por ello y porque el nuevo estado me permite arrebatártelo sin consecuencias. El oscurantismo llego a ser tan profundo que adoraron a un líder, lo idolatraron dándoles cualidades mesiánicas, esotéricas y oscuras sin pudor alguno. Entregaron al país completo a algo tan absurdo como una revolución cubana que como demonios espectrales, deambulaban America Latina buscando víctimas para posesionarlas sin que nadie los exorcizara. Los venezolanos entraron a la oscuridad en una especia de suicidio colectivo y lo hicieron por voluntad propia mientras por millones se hacían santeros y profanaban cementerios enteros para sus oscuros rituales que buscaban satanizar al país. Cambiaron el Padre Nuestro por el Chavez Nuestro, la bandera, escudo e himno nacional, en pocas palabras, la venezolanidad fue ultrajada y entregada en sacrificio y ofrenda al mal para convertirlo en el “Infierno de Dante” que es hoy en día.
Si usted tiene alguna duda de que el mal existe en Venezuela, le sugiero que estudie a su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła sobre el “Misterio de la Iniquidad” (mysterium Iniquitatis) y su extraordinaria conexión con Venezuela y su tejido social roto. Su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła, nos hablaba de “El Mal como Ausencia de Bien pero con Voluntad”, en donde seguía a San Agustin explicando que el mal es la privación de un bien que debería estar presente, agregando que el mal se manifiesta cuando el hombre intenta sustituir a Dios y decidir por si mismo que es lo bueno y que es lo malo, sin limites éticos. En su encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”, él sostenía que el mal no solo es individual, sino que se materializa en estructuras sociales. Las instituciones, como ha sido en la Venezuela del “Imperio del Dame”, se corrompen a tal punto que obligan o inducen a las personas a actuar mal para sobrevivir. Siendo la avaricia y la sed de poder el alimento perfecto para estas estructuras que una vez han inutilizado el tejido social, desarrollan en el individuo una parálisis moral de la cual no tiene escapatoria. Su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła describió estas sociedades como “La Cultura de la Muerte” donde se pierde el valor de la dignidad humana y se prioriza la utilidad, el placer o el control político sobre la vida misma.
La primera, segunda y tercera hola migratoria de venezolanos escapo del horror y se arropo según sus posibilidades en países que le dieron la bienvenida para formar parte de sus sociedades. Artesanos, artistas, profesionales, educadores, políticos, deportistas y gente común formaron la diáspora venezolana que prospero e hizo prosperar la tierra donde se asentaron promoviendo con su trabajo, educación y capacidad cada emprendimiento dignamente, construyendo un futuro para que sus descendientes disfrutaran de un lugar común donde vivir y orar en paz. Sin embargo, nunca se imaginaron que la cuarta y quinta hola impulsada por “El Imperio del dame” se haría presente para destruir sus cimientos y lograr que países enteros descalificaran, despreciaran y expulsaran a esos venezolanos de bien que ahora eran etiquetados como lo peor, venidos a destruir y desestabilizar las comunidades enteras que los recibió. Una táctica por demás brillante y que apoyada en la ausencia de una oposición medianamente útil, se implanto y acabo mundialmente desarrollando una percepción negativa y donde todos los venezolanos hemos entrado en un mismo saco.
Millones de venezolanos desterrados, asesinados, secuestrados, desaparecidos y encarcelados por el simple hecho de pensar diferente y porque “no ser chavista es no ser venezolano”, son el producto de todo este apocalíptico escenario de 27 anos de vida de la Venezuela que yo si conozco y donde hoy, Delcy Rodríguez, la flamante Vice Presidenta Venezolana, llamada por El presidente estadounidense Donald Trump como “una persona fantástica”, ha sido una pieza fundamental. Delcy Rodríguez junto a su hermano Jorge Rodriguez, desde los inicios de Hugo Chavez, pasando por Nicolas Maduro y hoy ella como presidenta encargada de Venezuela y su hermano como Presidente del Congreso Nacional, han sido dos chavistas monstruosos, infames y nefastos que han desarrollado un sadismo basado en la "Cultura de la Muerte” que se nutre día tras día de millones de venezolanos asesinados, desterrados y desaparecidos y que muchos creen proviene del odio social que desarrollaron cuando su padre, Jorge Antonio Rodriguez murió en la cárcel por el secuestro del industrial estadounidense William Niehous en los anos 70 bajo la primera presidencia de Carlos Andres Perez. Lo que Su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła identifico como “el desprecio por el sufrimiento del otro con tal de mantener la ideología o el poder.”
Debemos entender y dar a conocer a los que no sepan que la presidenta encarga de Venezuela Delcy Rodríguez calificada por Donald Trump como “una persona fantástica” junto a su hermano Jorge Rodríguez han sido el cerebro político y jurídico detrás del chavismo de Hugo Chavez y Nicolas Maduro. Ellos han han tenido bajo su mando directo a las mas nefastas instituciones de represión y control social en Venezuela tales como:
1. Delcy Rodríguez: El control operativo y el SEBIN
Como Vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez ha tenido bajo su mando directo o coordinación política a los cuerpos de inteligencia más temidos:
2. Jorge Rodríguez: La represión institucional y judicial
Jorge Rodríguez no lidera patrullas ni centros de detención, pero su liderazgo en la Asamblea Nacional ha sido el arma más letal contra el tejido social:
3. El vínculo con los "Colectivos" (Fuerza Parapolicial)
Aunque oficialmente son "organizaciones sociales", la coordinación política de los hermanos Rodríguez ha sido fundamental para que estos grupos actúen como el brazo armado del régimen en las calles.
Si aplicáramos los principios de los Juicios de Núremberg (1945-1946) a figuras como Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez luego de una rendición incondicional, el veredicto habría sido culpables por crímenes de lesa humanidad acompañada de una pena de muerte inmediata. Sin embargo, hoy 2026 no existió dicha rendición incondicional sino una acomodaticia relación de "quid pro quo," entre el presidente de los Estados Unidos Donald Trump y la presidenta encargada de Venezuela Delcy Rodriguez. Petroleo para Donald Trump, manejado personalmente sin participación del congreso de los Estados Unidos y Reconocimiento e impunidad para Delcy Rodriguez y su Hermano Jorge Rodriguez. Una jugada maquiavélica que deje en el medio y absolutamente desprotegidos a los venezolanos de allá y a los venezolanos de aquí, que en millones viven la angustia de dos gobiernos que se unen en perfecta armonía en prejuicio de todo lo demás que eso pudiera implicar. Si Su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła viera el "quid pro quo" entre Donald Trump y la Venezuela chavista de Delcy Rodríguez, probablemente advertiría sobre el peligro de "pactar con el mal" por razones puramente pragmáticas. Para él, su Santidad el Papa Juan Pablo II / Karol Wojtyła, la economía y el petróleo jamás podrían estar por encima de la rehabilitación moral de un pueblo.
Si hacemos una comparación entre el tejido social de Venezuela y el de Ucrania al 2026, se observa que mientras en Venezuela identificamos un tejido social roto, corrompido, inutilizado, en Ucrania observamos un tejido social inmune o híper cohesionado. El venezolano no disparo ni un solo tiro ante la entrega voluntaria de su país a Cuba desencadenando una anomia social en un estado donde las normas ya no valen. El "rebusque" y la supervivencia individual pasaron por encima del bien común y donde el ciudadano fue reducido a mendigo, esperando que otros hagan por el lo que ellos no hicieron y donde la moral es negociable. Ucrania por su parte cohesiono su sociedad entorno a una resiliencia cívica en defender su país de Rusia, haciendo que el tejido social no se rompiera si no se hiciera mas denso e inmune a la rendición moral. "Lucharemos en los bosques, en los campos, en las orillas y en las calles” dijo Volodimir Zelenski mientras el Hugo Chavez en la construcción de su Imperio del Dame prometía todo gratis pero a cambio de la libertad. Por cierto el presidente de los Estados Unidos Donald Trump pareciera disfrutas con descalificar a los lideres Maria Corina Machado y Volodimir Zelenski que basan su liderazgo en sus principios morales de libertad, democracia y soberania. Un tema verdaderamente lamentable y que merece ser tratado en otro de mis artículos.
Mientras todo esto pasa, venezolanos en Brickell, Doral y Weston gritan Viva Trump! porque como dijo Voltaire, el sentido común, es el menos común de los sentidos

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