

Carlos E Bauza
En apenas dos meses de este nuevo año 2011 hemos visto como el mundo árabe se tambalea y se reimpulsa hacia la búsqueda de mejores condiciones de vida. No estoy de acuerdo con los comentaristas que hablan de la búsqueda de la democracia pues esta figura no es conocida por el mundo árabe que siempre ha estado bajo la tutela de un faraón, un rey, un militar, un religioso o un dictador, pero jamás en sus miles de años de historia han conocido y mucho menos experimentado lo que la democracia significa para nosotros. Las revueltas del mundo árabe vienen como consecuencia de las pésimas condiciones de vida a las cuales han sido sometidos por siempre, mientras los medios de comunicación y ahora las redes sociales les muestran que hay un mundo mejor que ese y en el cual ellos no participan ni forman parte y por el cual vale la pena luchar y hasta morir por el bienestar de sus familias.
El desempleo, la falta de oportunidades, estudios y por supuesto salarios míseros que no les permiten adquirir el mínimo necesario para su supervivencia diaria, contrasta con el beato de sus líderes que compiten entre sí por ostentar las mayores riquezas junto a sus mayores caprichos. Esto es lo que han logrados las redes sociales y los medios de comunicación que ahora transmiten en tiempo real. Han logrado sacar de su ignorancia a toda esa gente despertándolos de un extenso letargo el cual ahora se ha convertido en una fuerza imparable que recorre el medio oriente sin que pareciera que alguien podrá detenerlo. Ese es el legado de la modernidad en lo que a comunicación se refiere y al cual los líderes del resto de los países que quedan bajo figuras autoritarias deben entender para poder reinventarse y sobrevivir.
El común denominador de estas revueltas es que no existe un líder o cabeza visible que marque el camino. Solo son multitudes que se lanzan a las calles y que piensan que no tienen nada que perder. Multitudes que al no tener un líder se hacen imposible controlar pues todos actúan independientemente, tirándose a las calles a protestar y a gritarles al resto de sus conciudadanos que hay que luchar por vivir mejor creándose el efecto dómino que hemos visto desde el inicio de las revueltas en Túnez. Otro factor interesantes es el papel que ha jugado el ejercito de Túnez y Egipto que al verde desbordado por la población a la cual ellos mismos forman partes han preferido tomar una posición de reserva hasta llegado el momento pedir la salida del líder que sin chistar obedeció y abandono el poder dejando a los militares y civiles conformar un gobierno de transición. Este ha sido el caso de Ben Ali y Hosni Mubarak, de Túnez y Egipto respectivamente, obligados por los militares a renunciar ocasionando el mínimo daño a la población civil. Un pulso de poder político logrado por un ejército profesional y altamente calificado como el de ambos países y que no correría el riesgo de ser acusado internacionalmente por actos genocidas contra la población. Hoy tanto Ben Ali como Hosni Mubarak son historias mientras Túnez y Egipto se preparan para lograr una nueva forma de gobierno que no será igual a la anterior pero que quizás tampoco sea democrática aunque llamen a elecciones pero sí estarán basadas y enfocadas por lo menos en teoría, a la búsqueda del bienestar de sus pueblos.
El caso de Libia es totalmente distinto a lo que hemos visto y analizado en Túnez y Egipto y el porqué lo encontramos en Muamar el Gadafi, un hombre que se considera el padre del terrorismo, con una mentalidad enfermiza casi demencial que lo hace ser capaz de todo por el todo. Que disminuyo la capacidad de su ejército hasta llevarlo a la ruina que es hoy porque Muamar el Gadafi jamás confió en sus fuerzas armadas. Dedicándose a la creación de guerrillas y milicias constituidas por nacionales y mercenarios que llegado el momento entrarían en acción para defender su posición de poder. Por lo que no hay un alto mando militar que le pida la renuncia y que le diga que tiene que irse. Esta variables tan importante es la que hace difícil la salida de Muamar el Gadafi de Libia, en especial porque al verse rodeado de revueltas que nunca pensó se verían al unísono en el mundo árabe se ha visto en la necesidad de acudir a sus amigos Fidel Castro y Hugo Chávez por qué se sabe solo y posiblemente traicionado por los suyos. Muamar el Gadafi, Fidel Castro y Hugo Chávez se reunieron en la base militar ubicada en la Isla de la Orchila en Venezuela hace ya 4 días. La reunión tuvo como tema el buscar la manera para que Muamar el Gadafi no tuviera que abandonar libia y de hacerlos tendría todas las garantías para asilarse en la Isla de Margarita ubicada también en Venezuela.
Dentro del acuerdo alcanzado por los tres amigos esta por parte de Cuba: Suministrar las milicias necesarias para sustituir a los militares dados de baja o que hubiesen desertado para unirse a los manifestantes. Estos militares cubanos, expertos en este tipo de guerra de guerrillas entrarían por áfrica provenientes de los países donde ejercen como médicos o asesores culturales y militares. Recordemos que esta no sería la primera vez que Cuba hace este tipo de maniobras pues Fidel Castro ha liderizado ayuda de este tipo en combates en los conflictos en Argelia (1963), Siria (1973), Etiopía (1978), Angola (1975-1989) y Nicaragua (década de los 80). Siendo el caso más relevante el de Angola en 1975 cuando 377.033 soldados cubanos con todos sus pertrechos militares salvaron el gobierno de Agostino Neto de su derrocamiento. Por parte de Venezuela estaría: Suministrar todo el apoyo financiero y la logística para costear la movilización de los cubanos y de todos los mercenarios que pudieran reclutar y que seguramente vendrían provenientes de los países de la antigua unión soviética, medio oriente y áfrica. Todos expertos en el uso de armamento militar de origen ruso y chino. Este dinero se movería a través de triangulaciones entre las empresas PDVSA y Petro Caribe quienes lo movilizarían como parte de sus costos operativos en la región. También estaría el uso de Telesur como medio de comunicación que proyectaría la imagen de que todo en Libia está en calma y cualquiera de las revueltas ocasionadas por el imperio han sido controladas y minimizadas. Imagen que sería reforzada con campanas publicitarias internacionales que apuntarían al gobierno de Obama como causante de la desestabilización de la región.
Hoy Fidel Castro y Hugo Chávez siguen en su sala situacional tratando de salvar lo que queda del gobierno Libio. Ninguno de los dos al igual que Muamar el Gadafi cuyo paradero es desconocido, salen en vivo en ningún medio de comunicación. En Margarita ya están en buen resguardo la familia del líder Libio mientras Chávez con toda su capacidad económica hace lo imposible por comprar conciencias dentro y fuera de Libia que ayuden a repeler a los manifestantes mientras el tiempo se acaba y Libia ya se ve perdida en el horizonte. Para Fidel Castro esta jornada ha sido como una toma de aliento fresco que lo ha trasportado a sus años mozos donde estas batallas eran su día a día. Batalla que tal vez sea la última antes de su partida al más allá por lo que el anciano comunista disfruta al máximo cada momento, cada jugada, cada resultado. Por el lado de Chávez solo queda su laberinto en una mente tan enfermiza y demencial como la de Muamar el Gadafi que le hizo olvidar en un momento dado que la espada de Bolívar y la Orden del Libertador entregada en Margarita ya las había dado en una de sus visitas a Libia. Tal vez se vea reflejado en un futuro muy cercano en una posición muy similar a la de su admirado Muamar el Gadafi porque en su delirio Chávez se cree eterno, se cree Venezuela porque según él Venezuela es Chávez y “después de mi el diluvio”. No será que Muamar el Gadafi, Fidel Castro y Hugo Chávez o lo que es igual a Patria, Socialismo o muerte. Venceremos, son la misma cosa. Quien sabe…

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